Compartir

Cómo plantar bulbos

 
Por Carla Martínez Dantí. 26 junio 2020
Cómo plantar bulbos

Los bulbos son el tipo de estructura que tienen las plantas bulbosas, es decir, aquellas herbáceas y perennes que cuentan con órganos subterráneos de reserva de nutrientes. Así pues, cuando hablamos de bulbos, en realidad nos referimos a ese órgano subterráneo que sirve como provisión de alimento.

Las cebollas, el ajo, los tulipanes o el lirio de fuego son algunas de las plantas bulbosas más conocidas, aunque existen muchas más. Si quieres tener en tu huerto o jardín algunas plantas de este tipo, presta atención al siguiente artículo de unCOMO. A continuación te explicamos cómo plantar bulbos, cómo cuidarlos y cómo diferenciar los tipos que existen. ¡Toma nota!

También te puede interesar: Cómo plantar bulbos en macetas

Tipos de bulbos y diferencias

Las plantas bulbosas, en vez de tener raíces bajo el tallo, tienen bulbos, un órgano subterráneo cuya función principal es almacenar los nutrientes que las plantas necesitan para su óptimo desarrollo y florecimiento. Una de sus principales características es el ciclo de floración, por lo que podemos encontrar:

  • Bulbos de otoño: son los que se cultivan en otoño y florecen durante la primavera y hasta los primeros días de verano. Entre estos bulbos encontramos el tulipán, el ajo ornamental, el ranúnculo, el jacinto o el lirio, entre otros
  • Bulbos de primavera: se cultivan después del invierno y florecen a finales de verano y en otoño. Este tipo de especie bulbosa no sobrevive al invierno, por lo que se recomienda plantarlas en interior. Entre los bulbos de primavera más conocidos se encuentra la begonia, la dalia o los gladiolos, entre otros.

No obstante, cuando hablamos de los diferentes tipos de bulbos, tenemos que mencionar también que estas plantas se clasifican en diferentes tipologías según la estructura de su órgano de almacenamiento, pues no son lo mismo las dalias que los tulipanes o que los gladiolos. Lo vemos a continuación:

  • Bulbos verdaderos: se trata de los bulbos propiamente dichos. Se componen de cinco partes, que son el disco basal, el vástago, las escamas carnosas, las yemas laterales y la túnica. Aquí encontramos el tulipán, el lirio, el ajo ornamental, la cebolla o el narciso, entre otros.
  • Cormos: la principal característica del cormo es que la base del vástago es protuberante; es así como se forma el tejido de almacenamiento. Algunos cormos producen dos tipos diferentes de raíces, las raíces fibrosas normales o las raíces contráctiles, más gruesas y encargadas de empujar los rizomas hacia el suelo durante el crecimiento. Entre los cormos se encuentran plantas como el gladiolo, el crocus o la fresia.
  • Tubérculos: se diferencian de los bulbos verdaderos porque generalmente son más redondeados y no tienen un disco basal donde se generan las raíces. Los vástagos, por su parte, están sobre la superficie donde se desarrollan los brotes y raíces. Existen dos tipos de tubérculos, los de tallo y los de raíz.
  • Rizomas: sus tallos funcionan como una raíz y crecen en forma horizontal bajo la superficie, es decir, paralelos al suelo. Entre los principales rizomas destacan el plátano, el iris, el lirio del valle o el jengibre, cuyo alimento te enseñamos a sembrar en este artículo de Cómo plantar jengibre.
  • Raíces tuberosas: este tipo de órgano subterráneo de acumulación de nutrientes se forma como un racimo desde la corona hasta desde donde surgen los tallos. Entre las plantas con raíces tuberosas destacan la peonía y la azucena amarilla.

Además de esta división según la morfología y función del bulbo, también podemos diferenciar los bulbos según su uso. En este sentido encontramos bulbos comestibles (como el ajo y la cebolla) o bulbos de flor, que son ornamentales (tulipanes o lirios).

Cómo plantar bulbos - Tipos de bulbos y diferencias

¿Cuándo plantar bulbos?

No existe una respuesta correcta a la pregunta de cuándo plantar bulbos, pues esta dependerá en gran parte del tipo de bulbo con el que quieras trabajar. Lo que sí debes tener en cuenta es que dependiendo del calendario de plantación, será mejor plantar bulbos de primavera o bulbos de verano-otoño.

  • Bulbos que florecen entre verano y otoño: bulbos de flores plantados en primavera que florecen entre verano y otoño. Los mejores meses para su siembra son de marzo a mayo. Algunos de los ejemplos de bulbos de este tipo son los de la dalia, el gladiolo o el ciclamen.
  • Bulbos que florecen en primavera: estos bulbos son sembrados durante el otoño y florecen en primavera. Los mejores meses para plantarlos son octubre y noviembre. Entre los ejemplos de plantas de bulbos de este tipo encontramos el lirio, el narciso, la azucena amarilla y, seguramente el más popular de todos, el tulipán. En este artículo sobre Cuándo plantar bulbos de tulipanes te explicamos todo lo que debes saber sobre este proceso para lucir un jardín colorido y perfumado. Descubre cómo plantar bulbos de tulipanes y cómo conservar los bulbos de tulipanes posteriormente.

Los meses más desfavorables para la siembra de los bulbos, dependiendo de la especie, son los meses de invierno y de verano, no obstante, existen algunas especies que pueden plantarse de diciembre a febrero o de junio a agosto, respectivamente. Sin embargo, durante estas temporadas las plantas suelen permanecen en reposo gracias a que el bulbo se conserva bajo tierra con sus reservas nutricionales, esperando volver a florecer en épocas propicias.

 

Cómo plantar bulbos - ¿Cuándo plantar bulbos?

Cómo plantar bulbos paso a paso

Para plantar bulbos adecuadamente, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta será siempre el sustrato, puesto que este deberá tener un buen drenaje para evitar encharcamientos que puedan pudrir los bulbos y, por ende, echarlos a perder. Evita plantar los bulbos en tierras arcillosas y apuesta siempre por franco-arenosas.

Materiales necesarios

Las herramientas que necesitarás para plantar bulbos son básicas:

  • Una azada para remover la tierra
  • Una pala o un plantador de bulbos
  • Sustrato con buen drenaje
  • Los bulbos con los que desees trabajar

Pasos a seguir

  1. Antes de plantar un bulbo, debes asegurarte de que esté saludable para florecer adecuadamente. Para ello, cerciórate de que el bulbo esté duro y no se aprecien ni golpes ni agujeros. Otro método es presionar ligeramente la base del bulbo para comprobar si se hunde. En caso de que lo haga, tendrás que comprar bulbos en buen estado. Puedes comprar bulbos en jardinerías, grandes almacenes e incluso en internet.
  2. Decide dónde plantarás el bulbo. En caso de hacerlo en una jardinera, puedes plantarlo directamente. Si quieres plantarlo en el jardín, lo primero que deberás hacer es labrar la tierra ayudándote de la azada para removerla, oxigenarla y lograr una textura mullida del terreno.
  3. Una vez preparado el terreno, coloca los bulbos con el punto de brotación hacia arriba. La profundidad variará dependiendo de la especie de la planta, por lo que te recomendamos consultar previamente la etiqueta del bulbo. Por norma general, la profundidad será el doble del tamaño del bulbo. Para los bulbos más pequeños se recomienda una profundidad de 3 a 5 centímetros, mientras que para los más grandes pueden llegar a una profundidad de 20 centímetros.
  4. Si vas a plantar más de un bulbo, cuida la distancia entre ellos. Dependiendo del tamaño de cada especie, deberás plantarlos entre 5 y 20 centímetros de distancia entre ellos.
  5. Por último, cubre los bulbos de tierra de nuevo y añade abono en la superficie. Después, riega ligeramente la tierra, sin llegar a encharcarla.

Además del paso a paso para plantar los bulbos, debes tener en cuenta otros aspectos: selecciona un lugar soleado, aunque puede haber plantas bulbosas de verano que prefieran lugares semisombreados. En cuanto a la orientación, ten en cuenta que los bulbos de primavera deben sembrarse orientados hacia el norte, así reciben mucha más luz durante el día.

Si la pregunta es cómo plantar bulbos en macetas, échale un vistazo a este vídeo de unCOMO.

Cuidados de los bulbos

Los cuidados de los bulbos son esenciales para garantizar una buena floración. Si bien cultivarlos es sencillo, existen distintas pautas que deben tomarse en cuenta para garantizar un desarrollo exitoso:

Riego

El riego será distinto según la época del año, pero hay una norma simple: evitar el exceso de agua. Durante los meses de verano, los bulbos requerirán una mayor cantidad de agua, pero siempre hay que huir del encharcamiento de la tierra. La clave es mantener el sustrato húmedo. Por otro lado, dependiendo de la especie plantada, esta demandará más o menos agua durante la floración.

Además, te recomendamos regarlos siempre rodeando la planta, evitando mojar tanto la base como el tallo o las hojas. Por último, es fundamental seguir aportando agua a los bulbos aunque las flores ya se hayan marchitado por el fin de temporada, pues solo así harás que los bulbos sigan almacenando nutrientes de cara a la próxima floración.

Abono

En el caso de las plantas bulbosas, el abono no es un término imprescindible, pero sí recomendable. No es fundamental porque los bulbos cuentan con sus propias reservas de nutrientes, pero sí conviene añadir un sustrato rico en nutrientes a fin de favorecer la floración y fortalecer el bulbo. Añade abono orgánico en la tierra unas semanas previas al cultivo del bulbo y listo.

Plagas

Por suerte, las plantas bulbosas no suelen sufrir enfermedades o ataques de plagas recurrentes. Generalmente, su principal amenaza son los caracoles o las babosas, que pueden controlarse con productos específicos de venta en viveros y jardinerías.

Conservación de los bulbos

Como hemos apuntado en el apartado del riego, si quieres conservar adecuadamente los bulbos, deberás dejar que las flores se sequen y marchiten completamente tras el periodo de floración. Aunque no es la norma general, algunos bulbos pueden conservarse bajo tierra esperando la próxima temporada de floración y manteniéndose con sus reservas de nutrientes. Sin embargo, la mayoría de bulbos deberán extraerse durante el invierno, limpiarse y almacenarse en lugares frescos, secos y oscuros hasta que se inicie de nuevo el periodo de plantación.

Ten en cuenta las épocas de siembra y floración

La estacionalidad es una de las características esenciales a tener en cuenta a la hora de plantar bulbos. Gracias a que existe una gran variedad de plantas bulbosas, podremos disfrutar de su atractivo durante cualquier estación del año. Por ello, se recomienda alternar o combinar distintos bulbos que cuenten con diferentes periodos de floración para así tener plantas vistosas durante todo el año. La idea es combinar especies de verano-otoño con las de primavera.

Cómo plantar bulbos - Cuidados de los bulbos

Si deseas leer más artículos parecidos a Cómo plantar bulbos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Jardinería y plantas.

Escribir comentario

¿Qué te ha parecido el artículo?

Cómo plantar bulbos
1 de 4
Cómo plantar bulbos

Volver arriba